Not Playing-No Jugando


I was told the other day that if I am a pastor, I’m probably playing the game of being closer to God than everybody else. This comment made me realized that there are many expectations we placed in others, according to the position they have. In reality, when we expect something from somebody else is because may be we can not do it for ourselves. Or what about when we say, “this church is boring”, oh my!! I never thought community was a place of entertainment. I am a spiritual leader not a comedian (even though the second one sometimes is more true).Well, I can not play to be the perfect pastor because indeed I am not, and I can not play to be closer to God than everybody else, because surely I am not and I would never intend to be. I am just someone who can recognize his humanity and that I am as imperfect as any other person, but I seek in faith the One who can love me just as I am. I go to be in community not because I am going to be entertained, not expecting anything from anybody else; I go to community to listen and may be touch and be touched.“So why are my expectations of others so high? what need in me is not being address of fulfilled? In every community there is always someone who doesn’t satisfy my need or someone who irritates me. Community is not some sentimental ideal place or time where everybody live together, loves each other, and always gets along. That is never going to happen. Rather, in living together we come to realize that community doesn’t require or offer total emotional harmony. In community, you really come to know yourself. Jealously, anger, the feeling of being rejected or neglected, the sense of not truly belonging–all these emerged in the context of a community striving for a life of forgiveness, reconciliation, and healing. Sometimes in community I put claims on people that are so high that nobody can live up to them–emotional claims and expectations of which I am not fully aware.”(Henry Nouwen) So no I am not playing the game of trying to be closer, I am just Miguel a person in the same boat, in the same ride, not higher and may be, there is a small chance that I could be a little lower than you. (Do you realize that underneath my black rob I have sandals and jeans!)

Hace unos días me dijeron que si yo era pastor entonces estaba jugando el juego de creerme más cercano a Dios que cualquier otra persona. Este comentario me hizo darme cuenta que hay muchas expectativas que tenemos de los demás, dependiendo de la posición que tengas. En realidad cuando esperamos algo de alguien más seguramente es porque nosotros no lo podemos hacer. O que cuando decimos, “la iglesia esta aburrida” ¡a caray! no me había dado cuenta que en vez de pastor debía ser comediante y que la comunidad era un lugar de entretenimiento. Bueno, pues no puedo jugar y aparentar que soy el pastor perfecto porque en realidad no lo soy, tampoco puedo jugar a que estoy más cercano a Dios que cualquier otra persona porque la realidad es que no lo estoy y no planeo estarlo. Solo soy una persona que reconoce su humanidad y que soy tan imperfecto como cualquier otra persona pero que busco en fe a quien me acepta tal y como soy. Voy a estar en comunidad, no para ser entretenido, tampoco voy esperando algo de alguien. Voy a estar en comunidad para escuchar y posiblemente tocar y ser tocado. “¿Entonces porqué las expectativas que tengo hacia los demás son tan altas? ¿Que necesidad personal no esta siendo suplida? En toda comunidad siempre hay alguien quien no satisface mis expectativas o quien me irrita. Comunidad no es un lugar ideal y sentimental en donde todos viven juntos, se aman, y siempre se llevan bien. Esto nunca pasará. Al contrario, al venir juntos nos damos cuenta que al venir a la comunidad no nos requiere, ni aun ofrece una harmonía total. En comunidad aprendemos a conocernos a nosotros mismos. Los celos, enojos, el sentimiento de ser rechazado, la sensación de no pertenecer, todo esto aparece en el contexto de una comunidad que anhela una vida en perdón, reconciliación y sanidad. Muchas veces en la comunidad  yo pongo tan altas expectativas en las personas que seguramente no podrán cumplirlas–expectativas que muchas veces yo ni se que están allí (Henry Nouwen). Así que no estoy jugando al juego de pretender que estoy mas cerca de Dios, simplemente soy Miguel, una persona en el mismo bote, en el mismo caminar, no mas alto y puede que sea posible que hasta un poquitín mas abajo que tú.(¡No se dan cuenta que debajo de mi bata tengo chanclas y jeans!)

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2 thoughts on “Not Playing-No Jugando

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  1. Dice Max Lucado que nuestra convivencia dentro de la “comunidad” es como nuestro deambular por una casa. Ha veces te encuentras en un pasillo estrecho y es inevitable tener “roces” con el que transita por ahí al tiempo que tú. Pero todas estas situaciones te pulen, te hacen notar cosas de tí mismo que ignorabas, etc., etc. Pero esto es lo que hace necesaria nuestra pertenencia a dicha comunidad, nos da la oportunidad de trabajar áreas que de otra forma permanecerían en la sombra incluso para nosotros.
    Ahora una preguntilla “vana”, ¿Ese es tu atuendo usual como “facilitador”? Usted perdone la curiosidad…

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