The Art of Hospitality


Sometimes we are afraid of new challenges, but never be afraid of new relationships. The open door for God to move is always a possibility

Last weekend we were extremely busy, not with Connection (church programs), but being creative on the Art of Hospitality. Yes! I believe Hospitality is an art that can be learned. It is not only an art; it is also the Spirit of Christ working in our lives. When Paula and I visited North Africa we had our first encounter with this. North African’s families are extremely hospitable, but for them hospitability is more than just an invitation to their house, is more than an invitation to eat, is more than a place to watch the soccer game. When they meet you, even if is just in the streets, or in a restaurant, and they decide to invite you to their house, the invitation becomes an invitation to be their friends; an invitation to join our lives deeper than just the appearances of a great meal. In our trip to Tunisia back in 2000, we experienced this when a family that we just met in the market invited us to have dinner with them. First we were a little nervous; we westerners are not used to build friends so fast. We walked through small streets until we arrived to a very small house. We were welcomed by the daughter who introduced us to everybody in the family. The mother was cooking cuscus, a delicious and very traditional North African dish. They gave us mint tea and treated us like we were very dear friends. We left that house with a full tummy, a satisfied heart, and new friends who became part of our family right away.
Paula cooked the whole week different Mexican dishes because Saturday nigh we invited some couples I have met while studying my undergraduate’s studies. Sunday night we invited some university students to join us and eat the left over. In both occasions we laughed, we enjoy good conversation, we talked about each other, and there were deep thought about God, family, friends and life. Of course I spend 2 hours cleaning, but when we practice the art of hospitality the result is the enjoyment of a great piece of art: making connections, building friendships. When Christ invites us to the table to celebrate the Eucharist, the Lord Supper, and the Communion he invites us to join with Him in a deeper and more meaningful relationship. It becomes an open table to practice the Art of Hospitality.

Muchas veces tenemos miedo de nuevos retos, pero nunca tengamos miedo de relaciones nuevas. La puerta abierta de Dios para que él se mueva siempre será una posibilidad

El fin de semana pasado estuvimos muy ocupados, no con Conexión (programas de la Iglesia), sino siendo creativos en el Arte de la Hospitalidad.¡ Así es! Yo creo que la Hospitalidad es un arte que puede ser aprendido. No es solo un arte, sino es el Espíritu del Cristo trabajando en nuestras vidas. Cuando Paula y yo visitamos el Norte de África fue cuando tuvimos nuestro primer encuentro con éste arte. Las familias del Norte de África son excesivamente hospitalarias, pero para ellos la hospitalidad es mas que una invitación a sus casas, es más que una invitación a comer, es más que un lugar para ir a ver el partido de football soccer. Cuando te conocen, aún si es en la calle o en un restaurante y deciden invitarte a su casa, esa invitación se convierte en una invitación para convertirse en sus amigos, de unir profundamente nuestras vidas, más allá de la bonita apariencia de los platillos a saborear. En nuestro viaje a Túnez en el año 2000 experimentamos en carne propia cuando una familia que apenas habíamos conocido en el mercado nos invitó a cenar a su casa. Primero estábamos un poco nerviosos y sospechosos porque nosotros los de este lado del charco no hacemos amistades tan rápido. Caminamos por callejones muy pequeños y oscuros hasta llegar a una casita de adobe, con el estilo mediterráneo característico de esa región. Nos recibió la hija quien nos presento a toda la familia. La mamá estaba preparando un delicioso platillo Tunecino llamado cuscús, nos dieron te de menta y nos trataron como si fuéramos amigos muy queridos de ellos. Dejamos esa casa con una panza llena, un corazón satisfecho y nuevos amigos que se convirtieron en parte de nuestra familia. Paula cocino durante toda la semana platillos tradicionales mexicanos porque el sábado invitamos a unas parejas que conocí a través de estar estudiando en la universidad. El domingo por la tarde invitamos a unos estudiantes universitarios a que nos ayudaran a comer las lo que había quedado del la noche anterior. En los dos momentos nos reímos, tuvimos grandes conversaciones, hablamos acerca de nosotros, y también hubo conversaciones profundas de Dios, la familia, los amigos y la vida. Por supuesto me pase dos horas limpiando la cocina pero cuando practicamos el arte de la hospitalidad el resultado es poder disfrutar una de las piezas más hermosas: el hacer conexiones, y nuevas amistades. Cuando Cristo nos invita a la mesa para celebrar la Eucaristía, la Santa Cena, la Comunión, él nos esta invitando a tener una relación intima y de mucho significado. Se convierte en una mesa abierta para practicar el arte de la hospitalidad.

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